lunes, 2 de septiembre de 2013

Cositas de verano

El final... del verano... llegó... y tú partiras...

Cuando llega el final de agosto, aunque aún queden algunos días de la estación, es como que ya se ha acabado el verano. No voy a decir las vacaciones, es un concepto muy relativo, pues hay muchas personas que directamente no las tienen, otra que aún teniéndolas no pueden descansar y, otras tantas que tienen vacaciones forzosas porque no tienen trabajo. Y eso, ni son vacaciones ni son nada.


Por regla general, en mis veranos no hay grandes viajes, ni hoteles, ni playa. Pero hay un entorno maravilloso, en una perdida aldea gallega, en la que casi vives desconectado del mundo. 



Ni bares, ni tiendas, ni transporte público, casi ninguna cobertura dependiendo de la compañía de teléfono móvil. 










 
Es un lugar, que por fortuna no queda de paso para ir a ningún sitio. Y si alguien que no conozca el lugar llega hasta allí, o se ha perdido o ha decidido bajar por una hermosa carballeira para investigar que hay al final.

Esta aldea es el punto de reunión de una extensa familia: abuelos, tíos, primos, padres, hermanos, tíos, sobrinos... y también amigos... de 0 a 80 años... y que viene de todas partes entre Julio y Agosto para disfrutar de unos días en familia. Con tanta gente es inevitable que en algunos momentos reine el caos, pero ya estamos acostumbrados.

¿Y que se puede hacer en semejante lugar? Relajarse, pasear, leer, jugar al dominó, andar en bicicleta, coger moras, ir a una piscina que está a unos 8 kilómetros... pero sobre todo...COMER. Y lo pongo en mayúscula porque realmente el centro de todo reside en la comida.

Comida en casa de menganito, en casa de zutanito. Meriendas diversas, cumpleaños, santos y aniversarios varios. Chocolatadas. Pica-pica en el jardín, pica-pica para jugar al dominó, pica-pica porque sí. Hay días en que si nos dan un empujoncito, nos caeríamos y saldríamos rodando cual toneles... Barbacoas, parriladas, queso, queso y más queso, pimientos de padrón, pulpo, tortillas de patatas, caldo gallego, paellas, empanadas... ese pan de pueblo que parece una rueda de molino... cacahuetes, patatillas, buñuelos (más conocidos en mi familia como fritos) con chocolate, tartas, pasteles... todo regado con refrescos, vinos, cervezas y hasta una queimada.

Que parece que sólo hemos venido a este mundo para comer y beber. Y claro, es de suponer que en un entorno tan idílico, por donde casi no pasan coches, es fácil hacer algo de ejercicio. Y si, pasear paseamos, pero a paso de tortuga, no vaya a ser que sudemos y perdamos algunos gramitos. También vamos a la piscina, claro que si, pero serían necesarios al menos 400 largos cada día para rebajar esas cantidades alucinantes de comida que nos metemos entre pecho y espalda.

Lo bueno de la piscina es que, además que no hay ni un alma  (que los socorristas nos ven entrar y la cara se les ilumina al comprobar que sigue habiendo vida fuera de ese recinto), es que el agua está fría como un témpano, y sales con el cutis estirado y la piel tersa, tersa, que quítate tú de ahí el botox.



Además de comer, andar a paso de tortuga y hacer tratamientos de belleza pisciniles, también me he dedicado a estar con mis fieras. Al mayor poco lo he visto, que cuando están sus primos desaparece.

Siempre decimos "cualquier día les pasa algo y no nos enteramos". Y si, pasar pueden pasar mil cosas, pero mejor no pensarlo. Este verano a lo máximo que hemos llegado es a un brazo roto de uno de los primos. Que se les ilumina la mente con fabulosas ideas, y algunas traen consecuencias.

El brazo roto fue una excusa para scrapear, y le preparamos una tarjeta-álbum que firmó toda la familia.

La peque aún es muy peque para andar sola por los campos y caminos, pero ella comparte correrías con los otros pequeñuelos de la familia, disfruta del jardín y de todos los animalillos varios con los que compartimos el entorno. Vamos a ver las vacas,  las gallinas, los perros...





La estancia coincide su cumple y allí lo celebramos, con una tarta que nos quedó muy chula y que estaba de rechupete.



La casa es como un trastero familiar, allí aparecen cosas que si las buscásemos nunca las encontraríamos. Mi madre descubrió una bolsa de disfraces y allí estaba el de pirata que yo le hice al mayor en su día. Y ahí se lo puso la enana, encantada de haberse conocido en su faceta piratesca, a buscar un tesoro en el jardín.


También hicimos un columpio...


Y no podía faltar la vena creativa. Me he dedicado a scrapear y a hacer ganchillo. Entre siestas de la peque, algunos momentos en los que me he aislado del mundo, y acostarme más tarde de lo normal, la cosa no se me ha dado nada mal.

Estos son algunos de los proyectos de ganchillo que empecé entre julio y agosto y que aún tengo entre manos... Espero poder enseñaros pronto los resultados.



Para el bautizo de mi sorinita, preparé un librito de firmas y unos marcapáginas para regalar a los invitados.

Me dediqué al alterar cositas: un bote y un álbum para el reto de agosto de CIC. Este tipo de álbum alterado me gustó mucho e hice otro. Este nuevo álbum alterado va a tener un destino especial, pronto lo sabréis.

También he scrapeado para regalar: un álbum personalizado para un viaje muy especial, otro bote alterado que me sirvió para meter unos ricos bombones, y un recuerdito especial para mis tías que este verano no han podido venir a la aldea.

Y unas cuantas cositas más, que si os habéis pasado antes por el blog ya habréis visto.

Y también he leído libros nuevos y releído libros que ya tenía y que me encantan. Cuando un libro merece la pena lo puedes leer mil veces y siempre descubres algo nuevo, lo analizas desde otras perspectivas y recuerdas emociones y sentimientos que te provocaron en su primera lectura.

He releído dos libros de Mario Vargas Llosa. Concretamente: Travesuras de la niña mala y El paraíso en la otra esquina.
Me encanta como escribe este hombre. 



También soy una fan total de la novela gráfica, y también me he releído dos: Píldoras azules y Fun Home.


 Y como novedad, un libro que me ha dejado mi madre y que me ha fascinado: El cumpleaños secreto.


Os los recomiendo todos, todos, todos


En cuanto a mis mundo blogero ha sido un tiempo muy especial. Hemos pasado de los 100 seguidores, casi coincidiendo con los 6 meses de vida del blog. Un montón de visitas y de comentarios lindos de gente maravillosa a la que agradezco enormemente que esté pendiente de lo que hago.



Y en este perido veraniego también he abierto el facebook de De scrap y otras cositas lindas, para aquella gente que se que está pendiente de mis cositas lindas y que prefiere hacerlo por facebook, porque le gusta más o porque le resulta más cómodo. Y aquí subidón, subidón, que ya hemos pasado de los 125 seguidores. Y si aún no os habéis pasado, os espero. Seréis siempre bienvenidas y bienvenidos.

Todo esto ha sido muy emocionante y pronto lo celebraremos. Así que estad atentos/as, creo que os gustará.

8 comentarios:

  1. Vaya vacaciones Pilar! A veces lo que se necesita es la tranquilidad ;) (y ya que lo dices, creo que el tema COMER está presente en la mayoría de pueblos, por experiencia ;)) Pero que buena pinta tenía el pastel!! y siempre activa con la vena creativa!
    Me alegro de que hayas pasado un buen verano! besooos!!

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    1. La verdad es que no puedo quejarme. También ha habido momentos de estres, tensión, etc, pero esos no merece la pena recordarlos. Así que me quedo con los bueno, bueno.
      Un besazo y gracias por pasarte por aquí. Me encanta vuestra compañía.

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  2. Wowwww qué vacaciones más molonas! Menos lo de comer jajajajaja, ays con lo que me cuesta a mi luego quitarme los kilos.... aunque cuando nos juntamos la familia también lo hacemos... luego me siento culpable. Oye, qué bonito ese entorno, la verdad es que el norte siempre me ha fascinado, parece el paraíso.
    Me alegro de que lo hayas pasado tan bien.
    Besos.

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    1. La verdad es que somos muy afortunados por poder disfrutar de ese lugar.
      Y lo de la comida yo ya ni lo pienso, to pa dentro y luego ya veremos lo que hacemos.
      De hecho es salir de allí y en un par de días ya has bajado una buena parte de lo cogido.
      Un abrazote.

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  3. Je,je, como ya te comenté mi familia es también gallega y me suena todo lo que cuentas... la comida es el centro de todo y sirve para todo.
    Genial tu post, me ha encantado y enhorabuena por superar los 100 seguidores.
    Besos

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    1. Pues si, ya sabes de lo que hablo, ja,ja. Ahora estamos en proceso de "desintoxicación" gastronómica.

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  4. Me encantan tus vacaciones!
    Yo es que soy de las de pueblos de piedras-como dice mi madre. Me encanta la tranquilidad, los paseos, el norte. Precioso y para tus hijos preciosos recuerdos para atesorar.
    Besos

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    1. La verdad es que tenemos mucha suerte, no podrmos hacer grandes viajes, pero ni falta que hacen. Un beso.

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